domingo, 17 de octubre de 2010

Del pasado no se aprende

Qué difícil parece ser entrenador de la selección en este país. Hace poco pensaba, con una pequeña sonrisa en mi rostro, que las cosas empezaban a tener un camino en el futuro de nuestra fútbol, al menos a nivel selección. Manuel Burga dejó de lado sus benditas -malditas por todos- comisiones y se puso los pantalones, asignó como comandante de todo a Sergio Markarián, un hombre conocedor del medio (DT de la U y Cristal) y un gran estratega, además de contar con la experiencia necesaria. Llevó a Paraguay al Mundial en el 2002.
Con la cabeza yendo hacia el lado correcto, uno esperaría que el cuerpo hiciera lo mismo. La prensa aplaudió la designación de Sergio y él pidió respeto a su trabajo y sus dirigidos. Ellos, los principales responsables de todo lo bueno y malo que ocurre -al final son los que salen a la cancha-, tenían una figura a la cual respetar. Mucho se dijo sobre la pobre imagen que traía Chemo a la selección. Un amigo más antes que una fuente de respeto.
Como dije, las piezas empezaban a cuadrar. Se dieron 3 amistosos, se podrá decir mucho de los rivales, se podrá analizar mil cosas del planteamiento y que faltaron nuestros mejores jugadores. Totalmente de acuerdo. Al final el fútbol es más un tema de gustos y resultados.
Hoy, mi sonrisa, se perdió. No tanto por dejar de lado a dos jugadores, porque Manco y Galliquio son -afortunadamente- reemplazables. Más bien, me resulta difícil de creer que después del escándalo en el Hotel Golf Los Incas unos 3 años atrás, a estos -animales- se les ocurra abandonar la concentración. Una total falta de respeto. Además de desconvocarlos, les pondría una dura multa económica.
El proyecto Markarián fue golpeado. Se perdió contra Panamá y a dos jugadores del equipo. Ojalá que no se haya perdido el respeto al entrenador. Realmente qué difícil ser DT de nuestra selección. Después se preguntar por qué los mejores estrategas no quieren venir ...