Durante estos días se empezó a hablar de la continuidad de los proyectos en Sudamérica. Dunga renunció luego del fracaso en cuartos de final con Brasil. Martínez, en Paraguay, acaba de ser ratificado en su cargo y Bielsa, en Chile, está por firmar. El caso de Tabárez en Uruguay también va por buenos rumbos. Da gusto ver que se están tratando de respetar y dar larga vida a los proyectos. Es lo que necesitamos.
En Argentina la discusión es otra. Hay medios y personajes que están a favor o en contra de la continuidad de Maradona. Jamás tuve confianza en la figura de Diego como director técnico. No tenía la experiencia suficiente que se requiere para un cargo de tal importancia y a lo largo de las eliminatorias dio muestras de ello: Planteamientos variados, alineaciones confusas, superposiciones de jugadores en el campo y una extensa lista de convocatorias, además de ciertas escaramuzas en su comando técnico, entre otros aspectos.
Respeto y admiro la figura de Maradona como jugador, creo que eso no está en duda (por más que para mí Zidane fue el mejor que vi en cancha). La cuestión es otra. Con la clasificación a Sudáfrica, se le dio la posibilidad de armar un mejor plantel, tener amistosos y seguir probando el funcionamiento. Parecía que lo había conseguido luego de vencer a Alemania con un 4-4-2, con los protagonistas más o menos definidos. Se publicó la convocatoria, con discrepancias como en todos lados (las ausencias de Cambiasso y Zanetti como las más sonadas), pero con una idea, al parecer, fija y concreta. Nada más alejado a la realidad.
Y llegó el día de la inauguración. Se varió el estilo de juego (al popular 4-2-3-1), cambiaron los nombres que se sabían de memoria y se buscó darle funcionalidad al equipo a través de Verón y Messi como ejes de juego. Una idea que jamás se logró plasmar en tu totalidad. Un equipo débil en defensa, que intentó reforzar esa zona utilizando 4 centrales y que dejaba a Mascherano solo en la función de recuperación.
En la primera ronda pasó a sus rivales con poquito, aunque ninguno le salió al frente. Era lo esperado. Llegó México en octavos y un grosero error arbitral le dio la facilidad a Argentina de estar arriba en el marcador sin merecerlo. Y así pudo manejar el encuentro, mas se empezó a ver las debilidades en la defensa y a la hora de tratar de recuperar el balón.
La historia, en cuartos de final, sería otra. Alemania llegaba con 2 geniales partidos y 2 mediocres. Nadie sabía qué cara teutona se vería. De arranque, a los 2 minutos, nos dimos cuenta que la derrota ante Serbia y la débil presentación ante Ghana habían sido baches eventuales. Gol tempranero y la cosa cambió. Nadie (quizá este Barça) puede jugar igual teniendo el marcador en contra. Argentina impuso condiciones a través de garra, mas no de juego y mucho menos de estilo. La respuesta en el banco debía llegar, sin embargo, Diego solo miraba al cielo esperando alguna clase de milagro, el cual nunca arribó. Con el 2-0 movió el banco, pero solo se llevó un par más de goles. Alemania le dio un baila a Argentina, que cayó luchando y eso nadie se lo puede quitar. Ese día perdieron como hombres.
Ahora se le quiere dar continuidad al proyecto Maradona. Argentina será anfitriona de la Copa América 2011 y van por todo. ¿Diego debe ser el conductor?, ¿Está capacitado?, ¿A qué jugaba el equipo? Sacarlo sería perder la experiencia que ganó pero, ¿Existe otra selección en el mundo que lo querría contratar? Particularmente, me gusta la idea de respaldar proyectos y darles la continuidad que se merezcan, pero con Maradona es como armar un edificio con columnas de arena. Eventualmente se te va a caer.
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